Cuando abres el grifo y llenas un vaso, lo que sale parece transparente, inodoro y seguro. Y lo está — al menos en lo que se refiere a microbiología. El problema es que el desinfectante que mantiene a raya bacterias y virus, el cloro, no es inocuo cuando reacciona con la materia orgánica del agua bruta.
¿Qué son los trihalometanos?
Los trihalometanos (THM) son compuestos químicos que se forman cuando el cloro se combina con materia orgánica natural (restos de hojas, microalgas, sedimentos) presente en el agua antes de su tratamiento. Los cuatro más comunes son cloroformo, bromodiclorometano, dibromoclorometano y bromoformo.
¿Por qué importan?
La Organización Mundial de la Salud y la Comisión Europea regulan los THM en agua potable porque diversos estudios epidemiológicos los han asociado con un mayor riesgo de cáncer de vejiga (especialmente en exposiciones prolongadas) y posibles efectos en el desarrollo fetal. Un metaanálisis del IDIBELL (Barcelona) estimó que el 30% de los cánceres de vejiga en hombres podría estar vinculado a exposición prolongada a estos compuestos.
¿Qué puedes hacer hoy mismo?
Filtrar el agua con un sistema de ósmosis inversa elimina prácticamente la totalidad de THM y precursores orgánicos. Es la única tecnología doméstica eficaz contra este grupo de compuestos. No bebas agua directamente del grifo en zonas con alta cloración; usa un purificador con membrana de 0,0001 micras o inferior.
Este artículo es divulgativo. Para cualquier preocupación sanitaria personalizada, consulta a un profesional sanitario.