Compras agua embotellada pensando que es «más segura» que la del grifo. Pero el material en el que viene esa agua — PET — libera microplásticos y compuestos como antimonio cuando se expone a calor o a luz solar.
BPA y ftalatos: los invitados invisibles
El BPA (bisfenol A) y los ftalatos son disruptores endocrinos: imitan o bloquean hormonas naturales. Aunque la UE ha prohibido su uso en biberones desde 2011 y se ha endurecido la normativa, siguen apareciendo en multitud de plásticos cotidianos y en alimentos almacenados en envases plásticos.
Microplásticos: el problema reciente
Estudios publicados desde 2018 han confirmado microplásticos en sangre, placenta y pulmones humanos. La principal fuente identificada es la ingesta de agua embotellada y alimentos en envases plásticos.
El borosilicato como alternativa
El cristal de borosilicato es químicamente neutro: no libera nada al agua. Resiste cambios bruscos de temperatura (sin romperse al pasar de helado a hirviendo) y no pesa como el vidrio convencional. La botella Hidrosane es exactamente eso: borosilicato, sin BPA, sin ftalatos, sin plomo, sin microplásticos.
Ventaja secundaria
Una sola botella reutilizable de borosilicato sustituye unas 300-500 botellas de plástico al año por persona. El impacto ambiental — y el ahorro económico — es enorme.